¿Puede aparecer linfedema tras cirugía de lipedema? Qué hacer si ocurre
La liposucción es una de las opciones más efectivas para tratar el lipedema, una enfermedad crónica del tejido adiposo que afecta casi exclusivamente a mujeres y se caracteriza por la acumulación simétrica de grasa dolorosa en piernas y, a veces, en brazos. Aunque se trata de una técnica segura cuando es realizada por especialistas con experiencia, como toda intervención quirúrgica, no está exenta de riesgos. Uno de ellos, aunque infrecuente, es el desarrollo de linfedema secundario. Este linfedema tras cirugia de lipedema puede aparecer después de diferentes tipo de liposucciones (técnica WAL, PAL, etc).

¿Por qué puede aparecer linfedema tras cirugía de lipedema?
El lipedema y el linfedema son entidades distintas, pero en algunos casos pueden coexistir o uno puede desencadenar al otro. Durante la liposucción, especialmente si se realiza de forma agresiva o sin el conocimiento profundo de la anatomía linfática, pueden lesionarse vasos linfáticos superficiales. Esto puede alterar el drenaje linfático de la extremidad, generando una acumulación de líquido intersticial y, con el tiempo, un linfedema clínico.
Este tipo de linfedema postquirúrgico es poco frecuente, pero puede ser especialmente frustrante para las pacientes, que tras someterse a una cirugía para mejorar su calidad de vida, se encuentran con una nueva complicación.
¿Qué síntomas pueden hacer sospechar un linfedema?
- Hinchazón persistente, especialmente en pies y tobillos (áreas que no suelen afectarse en el lipedema).
- Sensación de pesadez o tensión en las extremidades.
- Cambios en la textura de la piel (fibrosis, piel engrosada).
- Empeoramiento a lo largo del día o con el calor.
Es importante realizar un diagnóstico precoz mediante exploración clínica, estudios de imagen (linfografía, linfoscintigrafía) y descartar otras causas de edema de la extremidad.
¿Qué opciones existen si aparece linfedema?
El tratamiento conservador del linfedema incluye fisioterapia descongestiva, compresión, cuidados de la piel y ejercicio adaptado. Sin embargo, en los últimos años han cobrado protagonismo las opciones quirúrgicas de supramicrocirugía, como la anastomosis linfático-venosa (LVA).

¿En qué consiste la cirugía de anastomosis linfático-venosa?
La LVA es una técnica microquirúrgica que consiste en conectar vasos linfáticos afectados directamente con pequeñas vénulas, permitiendo que la linfa drene por el sistema venoso. Se realiza con microscopio quirúrgico y suturas más finas que un cabello humano, lo que exige una gran especialización.
Esta cirugía, mínimamente invasiva, puede reducir el volumen del linfedema, mejorar los síntomas y, en algunos casos, evitar la progresión de la enfermedad. Es especialmente útil en fases tempranas del linfedema, donde los vasos linfáticos aún son funcionales.
Si sospechas que has desarrollado un linfedema tras una cirugia de lipedema (liposucción con técnica WAL, técnica PAL o similares), acude a un cirujano plástico especialista en linfedema. Él podrá valorar tu caso de forma individual, y valorar si eres una buena candidata para la reconstrucción linfática inmediata. Puedes obtener más información sobre el tratamiento del linfedema en nuestro post previo o nuestras publicaciones científicas. Puedes encontrar más información sobre el tratamiento quirúrgico del linfedema en nuestra página web. También puedes solicitar una cita en nuestra clínica Maldonado & Cristóbal.